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martes, 12 de mayo de 2015

Tradición y novedad: La misma chingadera

Leí una nota en la que se abordaba a la mujer desde la perspectiva de la maternidad: "La maternidad no es para todas".
Justo.
En otra nota se exponían argumentos. Varios de ellos de nuevo en esa radical posición de "si hubiera sido mamá, no hubiese sido campeona".

Ok, es cierto que hay mujeres para las que la maternidad sigue siendo ese esclavizante papel que definen como eso y sólo eso: ser esclavas del hogar, expertas en la vida de sus hijos... etc.

Cliché 1950 (y también 2015)

La maternidad para ese tipo de mujeres es simplemente posible o imposible, pensamiento seguramente supeditado al popular adagio: si se come pinole no se puede chiflar. 
Es decir, ser mamá relacionado intrínsecamente con el éxito en un contexto demandante, y no con la felicidad particular.

Hay mujeres que decidimos no ser madres por millones de otras razones. No es inherente pensar en que para ser madre es inevitable no poder alcanzar lo que una desea conseguir fuera de lo que la sociedad te exige (es un sacrificio innecesario). O pensar en que las que elegimos no ser madres debemos cumplir siempre con las ideas convencionales del éxito.


Cliché de la mujer exitosa: la que con métodos y ornamento femenino, destaca en el entorno masculino.


Hay mujeres "modernas" que decidieron ser madres y ello significa un reto, sí, pero no un problema. Asumieron lo que la maternidad supone en términos biológicos y se reorganizaron con nuevas ideas y nuevos métodos para ser madres y no dejar de ser mujeres: mujeres y madres, no sólo madres. La mayoría de ellas exitosas y, sobre todo, felices.


Una campeona, una mujer, que también es madre

Pero, ¿qué es ser "exitosa"? ¿Ganar el Nobel, viajar, tener dinero, hacer el doctorado, ser líderes? Bueno... puede serlo, pero no para todas.
Creo que ser exitosa es tener un parámetro propio, una definición personal de lo que me hace sentir bien, satisfecha, completa, y conseguirlo. Y, además, ser feliz porque nadie más puede intervenir en mis propios conceptos.

Una de mis definiciones de éxito y felicidad: Disfrutar

Para mí: felicidad, éxito y maternidad son términos que no se relacionan naturalmente ni, mucho menos, significan lo mismo.
Un hijo, insisto: para mí, supondría dar lo que no estoy dispuesta a dar. Soy feliz. No quiero ser madre porque así lo decidí, sin que tenga que justificar mi decisión ni me sienta obligada a esos argumentos de:
Si soy mamá ya no podría viajar. 
Podría.
Es que si soy mamá ya no sería campeona. 
Podría.
O, si no soy madre, ¿qué dirán mi familia, amigos, la sociedad?

Todo ese aparato argumentativo obedece o responde a un canon que no le pertenece al "ser mujer" en la individualidad que supone serlo.
Ser madre, en la sociedad actual, tendría que depender de una voluntad irrefrenable, individual, personal, pero a conciencia, que nace desde otro tipo de necesidades y, sobre todo, oto tipo de posibilidades.
Si eligiera ser mamá sería porque se me dio la gana y por ello, con muchas probabilidades de que así sea, sería algo profundo, pero complementario, de la felicidad, y de alguna manera, y no absolutamente, del éxito, sin que la tradición o las nuevas tendencias masivas tengan posibilidad de meter sus canonizantes garras.